¿Tienes pérdidas de orina? Estas son las causas y las soluciones más efectivas
Tener pérdidas de orina puede parecer algo pequeño. Unas gotas al reírte, al estornudar, al coger peso o al correr. Al principio no le das importancia. Te adaptas, cambias de ropa interior más a menudo o evitas ciertos movimientos. Pero poco a poco, empieza a afectar más de lo que pensabas.
Si te pasa, no estás sola. Y sobre todo: no es normal, aunque sea frecuente. La incontinencia urinaria tiene solución. Y cuanto antes entiendas qué está pasando en tu cuerpo, más fácil será abordarlo.
Este artículo es una guía clara y directa, basada en mi experiencia como fisioterapeuta especializada en suelo pélvico desde 2012. Está pensado para ti, que estás buscando respuestas. Aquí las tienes.
¿Qué significa tener pérdidas de orina?
La pérdida involuntaria de orina no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma. Es la forma en que el cuerpo te dice que algo no está funcionando del todo bien.
A veces es una pequeña fuga cuando haces un esfuerzo. Otras veces es una sensación urgente de ir al baño sin poder contenerlo. Algunas personas solo lo notan después de toser o reírse. Otras lo sufren al correr, saltar o incluso simplemente al levantarse.
Más allá de lo físico, las pérdidas de orina también tienen un impacto emocional. Muchas mujeres lo viven con vergüenza, con frustración, con sensación de pérdida de control. Y en muchos casos, lo silencian durante años.
La buena noticia es que no tienes que resignarte. Las pérdidas de orina pueden tratarse con buenos resultados. Y lo primero es entender qué tipo de incontinencia tienes y qué la está provocando.
Tipos de incontinencia urinaria
No todas las pérdidas de orina son iguales. Identificar el tipo de incontinencia que sufres es clave para poder tratarla correctamente. A continuación, te explico los tipos más comunes, con ejemplos sencillos para que puedas identificarte.
1. Incontinencia urinaria de esfuerzo
Es la más frecuente. Ocurre cuando se pierde orina al hacer un esfuerzo físico que aumenta la presión en el abdomen. Por ejemplo:
- Al toser o estornudar
- Al reírte fuerte
- Al correr, saltar o levantar peso
Suele aparecer después del embarazo, el parto o por debilidad en el suelo pélvico. También en hombres tras cirugía de próstata.
2. Incontinencia de urgencia
Se caracteriza por una necesidad repentina y muy intensa de orinar, que muchas veces no puedes contener. Es habitual en personas que:
- No llegan a tiempo al baño
- Se mojan mientras abren la puerta de casa o se bajan la ropa en el WC
- Sienten que su vejiga “manda” sobre ellas
- Necesitan ir muchas veces al día, incluso por la noche
A menudo está relacionada con una vejiga hiperactiva o una mala coordinación entre el suelo pélvico y el reflejo miccional.
3. Incontinencia mixta
Es una combinación de las dos anteriores: esfuerzo y urgencia. Puedes perder orina al toser, pero también tener escapes si no llegas al baño a tiempo. Es común en mujeres postmenopáusicas o con partos anteriores.
4. Incontinencia postparto
Puede darse semanas, meses o incluso años después de haber dado a luz. Aunque es más común en partos vaginales, también puede aparecer tras cesárea. Está asociada a:
- Debilitación muscular
- Cambios hormonales
- Lesiones durante el parto
5. Otras formas menos frecuentes
Por rebosamiento: cuando la vejiga no se vacía bien y va goteando.
Funcional: cuando no hay un problema físico directo, pero sí dificultades para llegar al baño (por movilidad o factores neurológicos).
Cada tipo tiene su causa y su tratamiento. Por eso es tan importante que no te autodiagnostiques ni busques soluciones genéricas. Tras evaluarte haremos juntas plan personalizado, es siempre el camino más efectivo.

¿Por qué tengo pérdidas de orina? Causas comunes
La incontinencia urinaria no aparece porque sí. Siempre hay un motivo detrás, y conocerlo es fundamental para elegir el tratamiento adecuado.
Aquí te explico las causas más frecuentes:
1. Embarazo y parto
Durante el embarazo, el suelo pélvico soporta más peso del habitual. El parto, especialmente si fue largo, instrumental o con desgarros, puede dañar músculos, nervios o tejidos de la zona.
Esto debilita el sistema de control de la vejiga, haciendo más fácil que se produzcan pérdidas.
2. Menopausia
La bajada de estrógenos afecta a la calidad de los tejidos del suelo pélvico y de la uretra. La musculatura pierde tono, y la vejiga se vuelve más sensible. Por eso muchas mujeres empiezan a notar pérdidas al entrar en esta etapa.
3. Cirugías abdominales o ginecológicas
Intervenciones como histerectomías, cesáreas o cirugías de vejiga pueden afectar a la estabilidad del suelo pélvico o alterar el funcionamiento normal de la vejiga.
4. Estrés o tensión constante en la pelvis
Sí, también influye lo emociona, sobre todo en la incontinencia de urgencial. Vivir con estrés sostenido, apretar inconscientemente el abdomen o tener una respiración superficial puede generar un desequilibrio en la musculatura pélvica.
5. Estreñimiento crónico
Hacer esfuerzo continuo para evacuar afecta directamente al suelo pélvico. El empuje constante puede debilitar los músculos responsables de contener la orina.
6. Deportes de impacto
Correr, saltar o levantar mucho peso sin tener una base estable en el suelo pélvico puede provocar pequeñas fugas con el tiempo. Es muy común en mujeres jóvenes deportistas.
7. Posturas y hábitos miccionales incorrectos
Orinar “por si acaso”, aguantar mucho sin ir al baño, sentarse mal o empujar para orinar son costumbres que afectan al buen funcionamiento de la vejiga y el suelo pélvico.
¿La fisioterapia puede ayudarme?
Sí. Y no solo puede ayudarte: en muchos casos, debería ser el primer tratamiento que pruebes.
Desde mi experiencia como fisioterapeuta especializada en suelo pélvico, puedo decirte con total seguridad que la mayoría de los casos de incontinencia urinaria pueden mejorar, y mucho, con un abordaje bien guiado.
¿En qué consiste la fisioterapia de suelo pélvico?
Es mucho más que hacer “Kegels”. De hecho:
- No todas las personas necesitan Kegels.
- No siempre es el momento adecuado para hacerlos.
- Y muchas veces, no se hacen bien si nadie te guía.
El trabajo empieza con una valoración global de tu cuerpo. No solo miro tu suelo pélvico: también observo tu postura, tu forma de respirar, tus hábitos diarios y tu historia personal. Todo eso influye.

¿Qué hacemos durante el tratamiento en FisioAmanda?
Te explico cómo trabajo en consulta:
- Valoración individual: te escucho con calma y observo cómo responde tu cuerpo.
- Ejercicios personalizados: no son genéricos, son los que tú necesitas y sabes hacer bien.
- Técnicas manuales: solo si son necesarias y siempre con tu consentimiento.
- Educación y conciencia corporal: entender lo que te pasa cambia tu forma de moverte y cuidarte.
- Revisión de hábitos: orinar “por si acaso”, apretar el abdomen al toser o aguantar mucho son cosas que trabajamos.
- Acompañamiento real: no estás sola entre una sesión y otra. Te acompaño.
¿Cuándo se empiezan a notar cambios?
Cada caso es distinto. Algunas mujeres mejoran en pocas sesiones. Otras necesitan más tiempo.
Lo importante es tener un plan que tenga sentido para ti, para tu cuerpo y para tu momento vital.
Si llevas tiempo con pérdidas de orina, no tienes que resignarte.
La fisioterapia es un camino real, sin efectos secundarios, con resultados progresivos y sostenibles.
Y si no sabes por dónde empezar, aquí estoy para ayudarte. Contacta conmigo.
¿Qué puedo hacer ahora mismo para empezar a mejorar?
Si estás leyendo esto y tienes pérdidas de orina, hay cosas que puedes empezar a revisar desde ya. Pequeños cambios en el día a día pueden marcar una gran diferencia, sobre todo si los haces con conciencia.
Aquí te dejo algunas recomendaciones que comparto a menudo con mis pacientes:
1. Observa en qué momentos tienes las pérdidas
Presta atención: ¿es al estornudar? ¿al reír? ¿cuando llegas a casa con muchas ganas de orinar? Saber cuándo ocurre es clave para entender qué tipo de incontinencia tienes y cómo abordarla.
2. No vayas al baño “por si acaso”
Es un hábito muy común, pero puede alterar el reflejo normal de la vejiga. Ir sin necesidad hace que tu cuerpo pierda su capacidad de regular cuándo es realmente el momento. Intenta esperar a tener ganas reales, sin forzar.
3. Evita empujar al orinar
Orinar haciendo fuerza es muy dañino para el suelo pélvico. Relájate, siéntate bien (mejor con los pies apoyados en el suelo o en una banqueta) y deja que la vejiga se vacíe sola, sin presión.
4. Cuida el estreñimiento
Si tienes que hacer esfuerzo para evacuar, estás sobrecargando tu suelo pélvico a diario. Aumenta la fibra, bebe agua, muévete, y si no sabes cómo mejorarlo, háblalo en consulta.
5. Observa cómo respiras
La respiración y el suelo pélvico están íntimamente conectados. Si siempre respiras en la parte alta del pecho y no movilizas tu abdomen, puede estar afectando a la presión interna y al control de la vejiga.
6. No hagas Kegels a ciegas
Si no sabes si los estás haciendo bien, mejor no los hagas. Contraer no siempre es la solución, y a veces lo que se necesita es soltar, relajar o coordinar. Espera a que te valoren antes de seguir una tabla genérica.
7. Bolas chinas no, invierte en un vibrador:
No te recomiendo utilizar las bolas chinas, son un peso excesivo para la mayoría de mujeres. Cómprate un vibrador para estimular las fibras musculares del suelo pélvico sin ponerles un peso excesivo que no podrán sostener.Estos cambios no sustituyen una valoración profesional, pero sí pueden ayudarte a empezar con más conciencia.
Y si sientes que algo no va bien, no lo ignores. No tienes por qué adaptarte tú al problema. Hay tratamientos que se adaptan a ti.
Consulta a una especialista en suelo pélvico
Una cosa es leer sobre el suelo pélvico. Otra muy distinta es entender lo que está pasando en tu cuerpo, con tus síntomas, tu historia y tu día a día.
Eso solo se consigue con una valoración profesional, y mejor aún si es con alguien que ha trabajado durante años con cientos de mujeres que han pasado por lo mismo que tú.
En la consulta, lo primero que hacemos es hablar. No te paso un formulario y te dejo sola. Me siento contigo, escucho tu historia, tus sensaciones, tus dudas, lo que has intentado y lo que temes. Y desde ahí, empezamos a construir.
¿Por qué estar con una especialista cambia todo?
Porque no seguimos un protocolo genérico. No te doy una tabla de ejercicios que sirva para todas.
Trabajo con un enfoque completamente personalizado, porque cada cuerpo responde de forma distinta.
Como especialista en suelo pélvico desde 2012, y con experiencia específica en dolor pélvico crónico, sé detectar los matices que pueden marcar la diferencia entre “hacer ejercicios” y hacer lo que realmente necesitas.
También te explico todo lo que vamos viendo, con palabras claras. Trabajamos los músculos, la confianza en tu cuerpo, tus hábitos y cómo te relacionas con esta parte de ti.

¿Qué pasará en nuestra primera sesión?
Evaluamos tus síntomas, pero también tu cuerpo en movimiento, tu forma de respirar, cómo usas la musculatura profunda.
Si lo necesitas y te sientes cómoda, podemos hacer una valoración física del suelo pélvico. Siempre desde el respeto y tras explicarte todo y firmar el consentimiento.Diseñamos un plan de trabajo contigo, no para ti.
Y sobre todo, saldrás sabiendo qué te pasa, por qué y cómo podemos empezar a mejorarlo.
No estás sola en esto. Y no tienes por qué intentar resolverlo con tablas genéricas, ejercicios al azar o consejos vagos.Con una valoración personalizada y un plan adaptado, puedes empezar a mejorar desde la primera sesión.
Si sientes que este puede ser tu momento, estaré encantada de acompañarte.
Escrito por: Amanda Pérez Torrent – Fisioterapeuta experta en Suelo Pélvico.
Especialista en disfunciones de suelo pélvico y en dolor crónico
«Mi trayectoria profesional está centrada en la práctica clínica tanto en la sanidad pública como privada, actualmente tengo consulta privada en Picassent y online pero también atendiendo en toda la zona de Valencia Sur.
Colaboro activamente en la mejora de la atención a los pacientes con dolor, soy miembro de la junta directiva de SEFID (Sociedad Española de Fisioterapia y Dolor). Además soy miembro (anterior coordinadora) de la comisión de suelo pélvico del ICOFCV (Il·lustre Col·legi Oficial de Fisioterapeutes de la Comunitat Valenciana).»