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Podcast de mi colaboración con Ràdio l’Om.

Hoy voy a contaros como puede ayudaros la fisioterapia respiratoria, en niños pequeños con bronquiolitis u otras patologías respiratorias podemos ayudarles a expulsar el moco mediante técnicas de fisioterapia respiratoria, que además son muy fáciles de aplicar tanto en la consulta como a domicilio. Ayuda a tu pequeño a que respire mejor y todos podáis descansar. Los beneficios son inmediatos, tras la sesión se elimina o se reduce la obstrucción bronquial y mejora la oxigenación.

Estas técnicas de fisioterapia se adaptan a cada paciente de forma individual siendo diferentes si se trata de un bebé o un niño más mayor. A los bebés se les aplican técnicas pasivas, maniobras suaves para que el moco se suelte y sea eliminado con la tos. Algunas de estas técnicas son: Vibraciones en el tórax, presiones torácicas y abdominales en distintas posiciones, boca arriba, de un lado y otro, sentado, para ayudar a que el moco y las secreciones de todas las partes de los pulmones se desprendan y se puedan eliminar.

Cuando van creciendo se les pedirá que realicen soplidos o jadeos con más o menos volumen de aire y se introduce el tratamiento como un juego, haciendo pompas de jabón, soplando un molinillo o con instrumentos de viento. Los ejercicios sobre una pelota también nos ayudarán y harán más divertida la sesión de fisioterapia.

Cuando hay que tomar medicación para estas patologías es muy importante la técnica de aplicación de los aerosoles para que estos sean efectivos, en esto también puede ayudarte la fisioterapia.

Si los niños sanos se benefician de estas técnicas en el caso de niños con patologías como la fibrosis quísticas o adultos con enfermedades neurológicas con sus capacidades respiratorias disminuidas este tratamiento resulta imprescindible para que estos pacientes tengan una buena calidad de vida evitando o mejorando patologías más graves de su aparato respiratorio.

Los pacientes neurológicos
La medida más importante es una buena higiene de manos: Lavarse las manos con frecuencia (después de toser o estornudar, tras sonarse la nariz, antes de comer, después de ir al baño, antes y después de los tratamientos inhalados y la fisioterapia) y secarse después bien las manos, a ser posible, con toallitas de papel o con una toalla limpia que deberá ser cambiada con frecuencia. Una vez lavadas las manos, se recomienda cerrar el grifo empleando una toallita de papel o el codo.